viernes, 31 de julio de 2015

Gelotofobia: el miedo a la burla




Gelotofobia es una palabra con etimología griega, formada por los términos gelos (risa) y fobia (miedo) y que se utiliza para definir a las personas que tienen miedo a ser objeto de burla. Este tipo de personas son incapaces de percibir la risa en su significado y valor afectivo positivos, muy al contrario es identificada (aún cuando no sea realmente ese su fin) como una amenaza hacia su propia autoestima. Esta fobia comenzó a estudiarse a nivel mundial en el año 2008, principalmente  por psicólogos, psiquiatras y sociólogos, a partir de las observaciones clínicas de Michael Titze, profesor en la Academia para la Psicología Individual de Zurich, que introdujo por primera vez este concepto en 1995. Básicamente contrastaba en su estudio que algunas personas tienen miedo a ser objeto de burla por parte de sus compañeros o personas que les rodean socialmente, son propensas a interpretar de forma burlona o sarcástica las risas que se producen a su alrededor y se autoconvencen de que hacen el ridículo de forma continuada. Los gelotofóbicos se suelen caracterizar por la falta de alegría y espontaneidad, dando a menudo la sensación de ser distantes y frios. Intentan pasar desapercibidos, se esfuerzan por ser discretos, pero curiosamente acaba produciéndose el efecto contrario, sus movimientos acaban generando a ojos de terceros sensación de torpeza y rigidez o tensión muscular. Titze llegó a definir esta apariencia o aspecto cómico como el "síndrome de pinocho".


Se han llegado a establecer algunas causas de la gelotofobia, que os detallamos a continuación:

-en la infancia se suele generar una vergüenza primaria como consecuencia de la frialdad en las relaciones entre las personas de referencia del niño para con éste.
-experiencias traumáticas con la risa humillante, experimentadas principalmente en la infancia y la adolescencia.
-experiencias traumáticas en la edad adulta, pero en este caso con un patrón o frecuencia continuada.
Del mismo modo, se establecieron unas consecuencias derivadas de la misma:
-comportamiento socialmente extraño.
-mal desarrollo de las relaciones y competencias sociales.
-molestias psicosomáticas: dolor de cabeza, temblores, vértigo, pérdida de control emocional, etc.
-movimientos torpes, antes definidos como síndrome de Pinocho.
-la risa y el humor les provocan miedo y agresividad destructiva.
-retirada de la vida social para protegerse de las risas denigrantes o humillantes (en su percepción).
Según un estudio realizado por  Sophie Scott, profesora de la University College London, Gran Bretaña es el país con una mayor índice de gelatofobia, alcanzando a un 13% de su población, del mismo modo que es el país con mayor índice de gelatofobia extrema con un índice de un 1%. En algunas culturas asiáticas también se desarrollan índices elevados debido a la que vergüenza se utiliza como un modo de control. Dinamarca por su parte es el país con un índice más bajo, menos del 2% de los daneses desarrollan este tipo de fobia. Se considera con carácter general que entre un 1 y un 10% de la población mundial sufre de gelotofobia, ya sea de forma moderada o extrema, dependiendo en muchos de los casos de la valoración social que la risa tiene en la sociedad a la que el individuo pertenece.
Finalmente añadir que su tratamiento se haya todavía muy poco desarrollado, consecuencia  directa del escaso periodo de tiempo que se lleva estudiando. A día de hoy se orienta principalmente a terapias psicológicas o psiquiátricas dedicadas a tratar de identificar y superar el trauma que desencadena esta fobia en el individuo.









jueves, 23 de julio de 2015

La tribu mursi


Los mursi son una tribu localizada en Etiopía y viven principalmente en las estepas de Jinka  y en las montañas del Omo Park (región del Omo central). Se calcula que pueden llegar a ser en torno a unos 9.000 aunque como suele suceder en estos casos no hay un censo oficial.



 En cuanto a su origen, la principal hipótesis es que son una escisión de la etnia durma de Sudán. Su idioma, el mursi, pertenece a las lenguas nilo-saharianas, una familia hablada entre el desierto del Sahel, el alto Nilo y Chad, caracterizadas por una gran disparidad entre las mismas y un número escaso de elementos en común. Se dedican principalmente al pastoreo (ganado vacuno) aunque no tienen rebaños numerosos, es frecuente ver una media de una cabeza de ganado por habitante. En periodos de escasez, basan su alimentación en una mezcla de sangre y leche de vaca o incluso llegan a intercambiar su ganado por cereales con las tribus vecinas. Como segunda fuente de subsistencia tienen  la agricultura (principalmente cereales como sogo y maíz) y finalmente también recolectan miel.
En cuanto  a sus tradiciones, los Jalaba (consejo de hombres de más edad del poblado) son los que toman las decisiones. Mantienen una tradición ancestral, la Dunga, consistente en una batalla festiva entre jóvenes provistos de unas largas cañas en la que los guerreros que resultan ganadores adquieren no sólo el respeto de sus rivales sino el derecho a escoger esposa. Las mujeres llevan platos  de arcilla incrustados en sus labios (cuando alcanzan los 15-16 años), con la peculiaridad que cuánto mayor es el plato que puede tolerar mayor es la dote que cobrará su padre de la familia del marido. Estas inserciones comienzan unos 6 meses antes de la boda y transcurrido ese periodo el labio se vuelve tan elástico que pueden quitarlo y ponerlo sin mayor dificultad. Tradicionalmente el plato es para ser colocado siempre en presencia de los hombres, retirándolo sólo en reuniones privadas, en presencia de otras mujeres o al dormir, si bien últimamente esta costumbre no se sigue de forma tan estricta como hace unos años. Cuando dan el paso de niña a mujer se les realizan unos orificios en los lóbulos de las orejas en los que  se pondrán otros platos de tamaño menor mientras permanezcan solteras. Con este paso se marca el inicio de búsqueda de marido.
Los hombres lucen unos dibujos pintados con tiza blanca  por todo su cuerpo


Para contraer matrimonio, mujer y hombre han de estar de acuerdo en vivir juntos, tras lo cual el varón informa a su padre de sus intenciones.  Este habla con la novia para confirmar su deseo y  le pide su  autorización para hablan con el padre de la misma. Una vez establecida y pagada la dote la familia del novio ofrece una gran fiesta tanto a la novia como a su familia para celebrar el acontecimiento.
En cuanto a la religión, practican el animismo, caracterizado básicamente porque todo está vivo, es consciente o tiene un alma, tanto los objetos como cualquier elemento del mundo natural y son por tanto venerados como dioses. Sostiene igualmente la interacción entre los vivos y los muertos. Creen en una fuerza superior llamada Tumwi, que normalmente se encuentra en el cielo aunque a veces se manifiesta como un arco iris o un ave. La autoridad religiosa está en manos del Komoru o sacerdote que es hereditario, y actúa como intermediario entre la comunidad y su Dios (Tumwi), especialmente cuando se ven amenazados por la sequía, plagas en los cultivos o epidemias en las comunidades.
Cuando un anciano muere, su mejor toro es sacrificado y la grasa abdominal del mismo se coloca sobre el pariente más cercano del difunto. El funeral es llevado a cabo por los miembros masculinos de la sociedad y tras el mismo se celebra una fiesta que incluye bailes tradicionales y puede llegar a durar hasta tres días.
Os dejamos este vídeo como complemento explicativo.




lunes, 13 de julio de 2015

¿Qué es la crematofobia?


También conocida como crometofobia,  crematofobia es una palabra con etimología griega, compuesta por krematos (dinero, riqueza, posesiones) + phobas (miedo, odio) por lo que ya sabes de qué estamos hablando, es una fobia o miedo originado por el  dinero o la riqueza, algo que aunque no lo creas puede estar muy de  moda  en nuestros días. Su opuesto, al igual que  el opuesto de fobia es filia, sería crematofilia, es decir, amor al dinero o a la riqueza, y si la afición es desmedida hablaríamos de crematomanía. Ahora bien, si buscas este término en el diccionario de la RAE ya te avisamos de que no lo encontrarás, al menos a día de hoy.
Para entender bien esta fobia hemos de decir que no es tan sencillo como simplificar que alguien tiene miedo irracional al dinero o a la riqueza, a poseerlo o a usarlo yendo a realizar una compra.Este miedo además suele ser persistente en el tiempo.  En la época  que nos toca vivir  e inmersos aún en plena crisis financiera, si no ganas lo suficiente, si el dinero "vuela" de tus manos sin que puedas cubrir tus necesidades más primarias, si trabajas horas y horas en tu deseo de poder tener aquello que quieres y no lo consigues, no es nada extraño que acabes teniendo un bloqueo emocional hacia el dinero que en su manifestación más aguda acaba convirtiéndose en un fobia.
Síntomas tales como falta de sueño, ansiedad, sudoración de manos, alteraciones o aceleraciones del ritmo cardiaco, relacionadas con trastornos de estrés y ansiedad como seguramente ya conoces, son las manifestaciones más habituales de esta fobia. Las terapias psicológicas orientadas a  enfrentarse al problema con la ayuda de expertos o los ansiolíticos, son por lo general los medios más habituales para hacerle frente e intentar superarla. En ocasiones, se utiliza también la combinación de ambos métodos,
No debe confundirse esta fobia con el miedo que experimentan algunas personas a tocar el dinero o monedas que han estado en contacto previo con otras , en este caso la fobia guarda relación a los gérmenes que quien la padece entiende puede adquirir, por lo que estaríamos hablando de misofobia o germinofobia. Una variante o fobia relacionada con la crematofobia sería la aurofobia, que es el miedo al oro que también sufren algunas personas. No obstante, has de saber que estamos hablando de una fobia muy particular y que no ha sido a día de hoy suficientemente analizada por expertos en la materia, si bien en cualquier texto donde se citen distintos tipos de fobias puedes tener la certeza de que la encontrarás relacionada.
Finalmente, te dejamos algunas fobias o miedos  que han sido reconocidas públicamente por sus protagonistas y que podrás encontrar fácilmente en la red:
  • Orlando Bloom: miedo a los cerdos.
  • Megan Fox: miedo al papel.
  • Billy Bob Thornton: miedo a las antigüedades.
  • Christina Ricci: miedo a las plantas en casa.
  • David Beckham: miedo al desorden.
  • Uma Thurman: miedo a los espacios reducidos.
  • Tyra Banks: miedo a los delfines.
  • Carmen Electra: miedo al agua.
  • Mathew McConaughey: miedo a las puertas giratorias.
  • Madonna: miedo a los truenos.
  • Sheryl Crow: miedo a las arañas.
  • Brad Pitt: miedo a los tiburones.
  • Pamela Anderson: miedo a los espejos.
  • Alfred Hitchcock: miedo a los huevos.

miércoles, 8 de julio de 2015

Los sentineleses: paleolítico en estado puro



Son conocidos por este nombre porque habitan en  Sentinel del Norte, una pequeña isla de 72 metros cuadrados y unos 8 kilómetros de ancho perteneciente al archipiélago de las Islas Andamán en el Océano Indico y administrativamente dependiente de la India. La isla está cubierta por una densa jungla y la barrera natural de arrecifes de coral que la rodean hace muy difícil la navegación.




Se cree que  estos pueblos viajaron desde Africa hace alrededor de  60.000 años y desde entonces han vivido sin apenas contacto alguno con otros de su alrededor, lo que les convierte en probablemente la tribu más aislada del mundo. Se han mantenido como cazadores-recolectores durante miles de años, y básicamente sobreviven en base a la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres. Dentro del escaso contacto que se ha podido mantener con ellos, no existe constancia alguna de que practiquen la agricultura ni tampoco conozcan el fuego. Fabrican herramientas y armas de metal que recuperan de los barcos encallados en los arrecifes de la isla. Por todo ello a menudo se les describe como pertenecientes a la Edad de Piedra. El hecho de que su lengua sea tan distinta a la del resto de isleños de las Andamán, pone de manifiesto que muy probablemente han mantenido escaso o nulo contacto incluso con sus vecinos más cercanos.
La primera referencia histórica que se hace de ellos corresponde al siglo XIII, cuando Marco Polo escribió  que "si un extranjero llega a sus tierras lo matan e inmediatamente se lo comen". En 1879 Maurice Vidal Portman, administrador británico, desembarcó en la isla y capturó una pareja de ancianos y 4 niños que fueron conducidos a Port Blair. Al poco tiempo los ancianos fallecieron muy probablemente por ser sacados de su hábitat natural  y los niños fueron devueltos a la isla colmados de regalos. En el año 1.967 las autoridades indias de Port Blair iniciaron un contacto con esta tribu con un éxito muy limitado. En 1.974 un equipo que intentaba rodar el documental "Man in Search of Man" se acercó a la isla y fue atacado al intentar entablar relación con los isleños, el director fue herido por una flecha y renunciaron inmediatamente a mantener el contacto. Años después, en 2006, existe constancia de que acabaron con la vida de dos pescadores furtivos que se acercaron a sus playas a pescar cangrejos. Para evitar incidentes, el gobierno indio estableció la prohibición de acercarse a menos de 3 millas de la isla y advirtió seriamente  a los pescadores de mantenerse en el margen establecido.
En el año 2001 en un censo parcial se registraron 39 personas y se calculó por extrapolación que podrían rondar en torno a las 250. Algunos cálculos más optimistas censaban la población sentinelesa en casi el doble, es decir, unas 500 personas.


Como te puedes imaginar por su ubicación, la isla fue afectada de lleno por el tsunami del año 2004 ya que  se encontraba directamente en pleno recorrido del mismo. Este hecho, unido a la virulencia del movimiento, parecía presagiar que difícilmente el pueblo sentinelés habría podido sobrevivir. No obstante, el gobierno indio envió un helicóptero a comprobar el alcance de los daños tres días después de la catástrofe. Cuando el aparato sobrevoló a baja altitud la isla, un hombre sentinelés salió corriendo a la playa y apuntó con su flecha en dirección al piloto


 seguido de otros que lanzaban piedras, haciendo muestra una vez más de su clara hostilidad, en un gesto de "no os queremos aquí". Tras la debacle del tsunami, no sólo habían sobrevivido ajenos a toda tecnología actual sino que parecían ser los únicos que no necesitaban ayuda. Esta instantánea es la última  tomada de la que se tiene constancia a día de hoy.
Os dejamos este breve documental sobre el tema