El Tíbet es considerado peculiar por diversos motivos, pero tal vez no conocías uno de ellos, la práctica de los conocidos como "funerales al cielo". Los tibetanos, una de las 55 minorías étnicas que existen en China, siguen manteniendo sus tradiciones y creencias, de acuerdo con el gobierno, aún a expensas de que para la gran mayoría de población china son el vivo reflejo de un pueblo primitivo. Cuando un miembro de la comunidad fallece, puede ser enterrado de diversos modos, el tradicional enterramiento bajo tierra (el menos utilizado), la cremación, arrojando el cuerpo desmembrado a un río o bien mediante el enterramiento en el cielo. El fallecido es conducido, generalmente en un motocarro, envuelto en una sábana o tela hasta el lugar del entierro, un círculo ubicado en plena naturaleza y escogido por los monjes para ser el lugar sagrado donde realizarse este tipo de ceremonias. El ritual funerario consiste en ofrecer al fallecido para que lo devoren los buitres, pero para ayudar a estas rapaces a comer, el muerto ha de ser desmembrado y troceado concienzudamente.
Esta práctica, cuyo nombre en tibetano es"jhator" (entrega del alma a las aves), es, según los tibetanos, la mejor forma de elevar el alma al cielo y devolver el cuerpo a la tierra, ya que éste, desprovisto del alma, ya no tiene valor alguno. Reseñar igualmente que al inicio de la misma uno de los acompañantes del fallecido enciende una hoguera de modo que una columna de humo se eleva desde la hierba para avisar al cielo de que "va una nueva alma". Otra característica, no muy difícil de entender por motivos evidentes, es que ningún miembro de la familia puede asistir al funeral ni llevar a cabo el enterramiento. No entraremos en mayores detalles, pero sí añadir que al fallecido se le quita su cabellera ya que el pelo "da mala suerte". Para los ejecutores de la ceremonia, ésta es motivo de alegría ya que ese cuerpo es como una nave vacía de su ocupante, y del mismo modo consideran que si los buitres devoran completamente el cuerpo es señal de que el fallecido ha sido bueno en vida. Una vez finalizada la ceremonia, los participantes se desinfectan las manos con alcohol de beber y purifican el motocarro con el humo de un fuego al que han arrojado hojas de ciprés. El siguiente paso es esterilizar con fuego un hueso que entregarán como recuerdo a la familia. Para los budistas tibetanos, ofrecer el cuerpo a los buitres es un acto final de compasión, una ceremonia mediante la cual el alma rompe su relación con el cuerpo y quedan rotos los lazos físicos entre el fallecido y sus parientes.
Te dejamos este breve vídeo que puedes encontrar en Youtube, como algún otro más, eso sí, hemos de advertirte que, tal y como se señala en su inicio, puede herir tu sensibilidad por motivos que son evidentes si has leído este post.
Son un conjunto de algo más de 20 grupos étnicos asentados en las montañas Nuba situadas en Kordofán, provincia sur de Sudán y su población total se estima en unas 10.000 personas. Se llaman a sí mismos "gente de las colinas" en clara alusión a la zona donde habitan, Esas montañas les han servido precisamente de escudo protector contra la influencia externa, incluida sobremanera la influencia árabe que se extiende de un tiempo a esta parte por todo el país. Dada su origen plural, una de sus características es que entre esas etnias hay diferencias significativas, formas de vida dispares y a nivel lingüístico hasta un total de 50 dialectos utilizados. Los recientes intentos del gobierno sudanés de apropiarse de sus tierras han provocado en los últimos años un sufrimiento añadido emtre los nuba.
Sus poblados son asentamientos permanentes (al contrario que las etnias que habitan en las llanuras) ya que en las montañas el agua nunca es un bien escaso. En un primer momento, construían sus aldeas en lo alto de las colinas como método de defensa, pero más recientemente lo hacen en zonas más bajas donde les resulta más sencillo conseguir agua y cultivar la tierra.
Cada familia suele poseer tres habitáculos o construcciones: una para dormir, de forma circular y con el techo de paja, otra para la cocina y una tercera que hace las veces de almacén de grano. Es costumbre habitual que cuando un hombre se casa con una mujer nuba, construye para ella una vivienda y mientras tanto la esposa vive con sus padres. En algunas zonas, principalmente en la de Korongo, sus construcciones son especialmente artísticas, se entrelazan de seis en seis y están rodeadas por un muro común de tierra granítica y azulada. La parte externa de este se pule hasta que brilla intensamente, y las paredes se decoran con dibujos exóticos de color escarlata,blanco y amarillo ocre.
Su organización social está marcada por un predominio de descendencia y propiedad mantenidos por la vía paterna (patrilineal), salvo algunos nubas del sur que lo hacen de forma matrilineal. En base a ello, los miembros de una determinada etnia o clan pueden estar predestinados, a través del padre o en menor medida de la madre, a proporcionar determinados servicios a la sociedad. Del mismo modo, según la zona concreta, cada clan se ocupa de unas determinadas funciones o trabajos determinados, tales como administrar alimentos, organizar ceremonias,etc., que redundan en interés de la comunidad.
En cuanto a su organización económica, los huertos cercanos a sus viviendas les proporcionan los alimentos necesarios para autoabastecerse, es decir, son un cultura básicamente agrícola. Cultivan mijo, su alimento principal, cacahuete, alubias, maíz y tabaco principalmente. En menor medida también crían ganado que les proporciona leche y carne que complementan su alimentación. Durante la estación húmeda, el campo y el ganado absorben la práctica totalidad del tiempo de los nuba, sin embargo con la llegada de la estación seca disponen de más tiempo para dedicar a su principal afición, el deporte y la lucha. Los niños aprenden a luchar desde edades muy tempranas, y cuando alcanzan la pubertad empiezan a participar en torneos disputados entre aldeas que otorgan al vencedor un gran prestigio. Su importancia en la cultura nuba es tal que la virilidad se mide por la habilidad y la fuerza en las disputas. Un joven que no tenga la destreza necesaria, puede llegar a tener problemas para encontrar pareja. Cuando se practica por individuos adultos, se utilizan lanzas y escudos, por lo que el nivel de habilidad requerido es aún mayor. Bajo esta práctica subyace el pensamiento nuba de que si los jóvenes son fuertes, toda la comunidad lo será, de modo que la lucha no está exenta de un componente religioso que se exterioriza en los cuerpos cubiertos de ceniza de los luchadores
La ceniza representa la virilidad, la resistencia e incluso la eternidad, y se considera que un nuba cubierto de ceniza adquiere un carácter sagrado. Otro de sus usos es frotarla por todo el cuerpo para determinados ritos ceremoniales, tales como intentar evitar los habub, importantes tormentas de viento que a veces azotan a los poblados. Su máximo representante religioso es el chamán, que es quien se relaciona con los espíritus para mejorar la caza, propiciar la fecundidad, proteger las cosechas, curar enfermedades o traer la ansiada lluvia en épocas de escasez.
Las mujeres suelen ir desnudas, cuidan de los niños y ayudan en el cultivo de los huertos, y no tocan las cosas que pertenecen a su marido o a otros hombres. Una vez tienen el primer hijo, suelen marcar su cuerpo con algunas cicatrices, y como vemos en la foto, sobre todo en la estación seca, pintan su cuerpo de color rojo para no pasar calor.
Los varones nuba también realizan a modo de ritual incisiones o cortes en la piel con una cuchilla metálica, que cubren después con ceniza para cauterizar las heridas. El resultado final, de gran belleza plástica, fortalece sus cuerpos y pone a prueba su resistencia al dolor.
Por desgracia para los nuba, y tal como se recoge en un estudio datado ya en el año 2001 por el Instituto de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social, hecho público en la Cumbre de Durban contra el Racismo, han sido objeto de un importante genocidio y limpieza étnica, todo ello dentro de la situación de guerra continuada entre el gobierno del norte y los rebeldes del sur. Una lucha tanto de índole religioso, un norte islámico y un sur cristiano animista, como de típico económico por el control de los recursos naturales de la zona sur del país. La continua y sistemática explotación del suelo en la zona norte ha traído consigo un derrumbe económico de la misma que ha provocado en las élites mercantiles un claro movimiento expansivo hacia la zona sur del país.
Te dejamos con un breve vídeo bajado de Youtube para que puedas conocer a este especial pueblo un poco más en detalle.
La fagofobia es el miedo irracional a tragar o a atragantarse. Provoca en quienes la padecen situaciones de ansiedad cuando están comiendo o en ocasiones cuando ingieren medicamentos por vía oral. Como suele suceder con la práctica totalidad de las fobias, los casos reales son, según los expertos, bastante superiores a los diagnosticados, motivado principalmente por el temor o la vergüenza social a reconocer que la sufren. Aproximadamente un 6% de la población adulta acude al otorrinolaringólogo manifestando tener problemas para tragar, y de éstas, se calcula según estudios realizados que en torno a un 47% puede padecer esta fobia.
A menudo los fagofóbicos son diagnosticados de forma errónea como personas que padecen trastornos alimenticios. Experimentan dificultades a la hora de comer, que se agudizan cuando han de hacerlo en público, por lo que son reacias a hacerlo de este modo. Las personas que padecen esta fobia tienen unos síntomas muy característicos:
-son propensas a tener bajo peso y desnutrición.
-en casos agudos pueden llegar a experimentar vómitos.
-pueden terminar ingiriendo sólo alimentos líquidos o blandos.
-durante la ingesta de la comida, experimentan síntomas muy claros y característicos de la ansiedad, como son : respiración rápida, sudoración, frecuencia cardiaca elevada, sequedad de boca y nauseas.
Como comentábamos con anterioridad, en ocasiones la fagofobia puede ser confundida con un trastorno alimenticio, en concreto con la anorexia nerviosa. Por lo general el temor viene producido por trauma experimentado si la persona ha vivido algún episodio de asfixia, atragantamiento o vómito cuyo recuerdo puede llegar a producir el temor e incluso convertirse en fobia. En la mayoría de los casos, estos traumas se dan durante la infancia aunque si bien en menor medida se pueden producir en edad adulta. El temor a que ese episodio vivido pueda llegar a repetirse es el origen de la fobia, genera en la persona una sensación de angustia que le produce la sensación de ahogo, la taquicardia y las arcadas, que dan lugar a que los músculos de la faringe comiencen a cerrarse y la sensación de atragantarse se repite. Otro posible origen puede ser la alimentación forzada o intimidación por parte de los padres durante la niñez, la insistencia u obligación para que los niños se alimenten o lo hagan de forma variada, puede contribuir al nacimiento o desarrollo de la fobia.
En cuanto a su tratamiento, como sucede con todas las fobias, se debe acudir a la consulta de un profesional que ayude a identificar y diagnostique correctamente el problema. Se recurre tanto a terapia física, como sobre todo psicológica y medicación. Algunas personas han conseguido con el uso de técnicas de respiración adecuadas reducir los niveles de ansiedad elevados durante la comida, lo que les ha ayudado a solucionar el problema. Pequeños trucos como el uso del agua para ayudar en la ingesta de los alimentos pueden del mismo modo facilitar la alimentación.
En cualquier caso, si te sientes identificado en mayor o menor medida con los síntomas antes descritos, no dudes en acudir a un profesional cualificado que te ayude a superar el problema.
Las padaung, termino que en su idioma birmano significa "mujer jirafa" (y que a ellas mismas les parece detestable) forman parte del grupo étnico o tribu Kayan, una de las distintas minorías étnicas tibeto-birmanas, ubicada en el estado de Shan y compuesta por aproximadamente 7.000 miembros. Con sólo 5 años de edad les es colocado el primer anillo de latón, acontecimiento que es además motivo de celebración y festejo en el poblado. La niña recibe prolongados masajes con un ungüento cuya composición se desconoce hoy en día. Tras ejercitar el cuello moviéndolo en todas direcciones y relajándolo durante aproximadamente una hora, se les coloca esa primera pieza de unos 10 cm aproximadamente.
A partir de ese momento, cada dos años se les va colocando una nueva anilla más alta, hasta que con el tiempo llega a alcanzar la máxima extensión del cuello no pudiendo moverlo con normalidad ya nunca más. La consecuencia directa de esos anillos o espirales es que poco a poco se les van desplazando las costillas y la clavícula, hasta provocar una inclinación sustancial de sus hombros, que en apariencia nos provoca la sensación de que tienen el cuello bastante más largo. En un primer momento puede parecernos que es más largo por una mayor separación entre las vértebras del mismo. A día de hoy podemos decirte que "el récord" está en posesión de una mujer que tiene 27 anillos, que alcanzan los 9 kg de peso y 40 cm de longitud. Tras generaciones y generaciones continuando con la tradición, hay quien la cifra en torno a los dos mil años, las mujeres padaung ven el ritual como un signo de belleza y una nuestra de orgullo cultural. Sin embargo, no todas las mujeres kayan son mujeres jirafa, hoy en día quedan sólo unas 120 que llevan collares enteros, así como aros en manos, piernas y pies. Cada vez es más habitual entre las más jóvenes el no querer portar con unos collares que pueden llegar a alcanzar los cerca de 10 kg de peso. Del mismo modo, sólo un puñado de ancianas kayan conocen la técnica para cambiarse los collares, ceremonia que suele realizarse durante las noches de luna llena y en ceremonias organizadas.
En cuanto a su origen, según la leyenda sólo las niñas nacidas un miércoles de luna llena tienen el "privilegio" de poder someterse al ritual y así lo hacen ver los guías turísticos que conducen las expediciones hasta sus poblados. Sin embargo, esta teoría se queda sin mucho crédito ya que son las propias interesadas las que muestran su disconformidad hacia la misma. Otras teorías incidían en que se trataba de proteger a las mujeres del ataque de los tigres de la zona, pero se cae por su propio peso ya que está demostrado que estos animales atacan de forma indiscriminada sin hacer distinción de sexo y los hombres no llevan estos aros en su cuello. Una tercera teoría sugería que lo que se pretendía era protegerlas de los ataques y secuestros por parte de individuos de otras tribus "afeando" su aspecto. Finalmente se ha dado validez a lo que transmiten los escasos conocedores de la zona y la cultura kayan, que indican que los collares son concebidos como joyas. Cuanto más largos, más atractiva era considerada la mujer, sirviendo además como prueba de prosperidad ya que como tales joyas el hecho de que las niñas llevasen los collares probaban su pertenencia a una familia rica.
El gobierno birmano, buscando evitar una imagen de país muy poco desarrollado, trató de hacer desaparecer la costumbre. lo que provocó que una parte importante de las mujeres la abandonaran. Sin embargo, al comprobar que peligraban sus ingresos turísticos, altamente rentables y basados en gran medida en la demanda para poder ver "en vivo" a las mujeres jirafa, no han permitido que se perdiese la tradición. Cabe destacar igualmente que son muy laboriosas, elaboran con sus telares unas telas muy bonitas fabricando chalinas, y también bordan con un punto de cruz minúsculo telas que utilizan para confeccionar gorros, carteras, monederos y otros complementos que suelen comercializar y vender a los turistas que acuden a conocerlas.
Parece por tanto que esta tradición camina poco a poco rumbo a su desaparición, algo que seguramente a una importante mayoría de vosotros os parecerá lo más apropiado, no sólo por razones de salud sino de discriminación hacia las mujeres de la etnia kayan.
La pequeña Janelly tiene 9 años, pero ha sido ahora cuando se ha conocido su excepcional caso. En un primer momento todo parecía transcurrir con normalidad, hasta que cumplidas sus primeras 3/4 semanas de vida su madre, Janet Amador, empezó a notar que no crecía ni ganaba peso. Su madre, quién sabe si consecuencia del conocido instinto materno, afirmaba que "desde su nacimiento siempre presentí que algo no iba bien, pero nunca pensé que fuera tan grave". Evidentemente la niña fue puesta en manos de especialistas médicos por sus padres, y la conclusión fue desoladora, la pequeña Janelly había nacido sin huesos. Los doctores comunicaron a sus progenitores que no llegaría ni tan siquiera a cumplir su primer año de vida, permanecía en cama sin moverse y conectada a máquinas. La causa de este extraño caso es una enfermedad o variante grave de la hipofosfatasia, un trastorno genético hereditario que afecta a 1 de cada 100.000 bebés nacidos vivos. Su gravedad es variable pero en muchos casos acaba con un desenlace fatal. Durante los últimos 3 meses del embarazo se produce en los bebés el endurecimiento de los hasta entonces cartílagos, empezando por la pelvis y que concluye con la formación de nuestro esqueleto. Poco a poco se van formando los en torno a 200 huesos que lo forman, que darán forma a nuestro cuerpo, permitirán su movimiento y a la vez protegen órganos vitales. El proceso lo inician unas células especiales llamadas osteoblastos, que son las responsables del cambio del cartílago por un mineral duro con base de calcio. Pero durante ese proceso se genera un producto químico dañino que puede causar que nuestros huesos no se endurezcan. Ante esta situación, el cuerpo humano a modo de respuesta activa un gen que produce una proteína llamada Fanet que es la encargada de neutralizar ese efecto dañino. Por desgracia para la pequeña, este gen en su caso resultó ser defectuoso, el proceso no se desarrolló de la forma habitual y el cartílago no llegó a convertirse en hueso. Como puedes ver en la radiografía inferior, momento en el que la pequeña tenia 18 meses, su cuerpo carecía de la estructura normal de un esqueleto desarrollado y sus cartílagos eran muy finos
Según declaró su padre, Salvador Martínez, a la BBC, los médicos les aconsejaron desconectarla en el momento en que se confirmó su diagnóstico. Fue justo en ese momento cuando tuvieron conocimiento de la existencia de un medicamento experimental que se estaba poniendo a prueba en Australia. Para ser más exactos, estaba en una fase muy temprana de experimentación y poco o nada se sabía del mismo, pero dada la desesperada situación de la niña tanto padres como médicos decidieron recurrir a él bajo la supervisión de la doctora Jill Simmons. Como ya sabemos, el desarrollo completo de los huesos de nuestro esqueleto no se produce sólo en el interior del útero materno, en sus últimos 3 meses como hemos comentado, sino que es un proceso que llega hasta la adolescencia. Se trataba de ver si el medicamento lograba estimular el cuerpo de la niña y contribuir a la formación de huesos. Pues bien, transcurridos 6 meses desde su aplicación los médicos comunicaron la grata noticia a sus padres, la niña estaba empezando a desarrollar huesos, el medicamento experimental estaba consiguiendo de forma artificial realizar la labor que la proteína del cuerpo de la pequeña no había conseguido de forma natural.
Un par de años más tarde, los padres ya podían percibir al tacto los huesos de Janelly en sus pequeños dedos, hasta aquel entonces completamente blandos. Hoy en día la pequeña, a quien puedes ver en la foto, tiene 9 años, se mueve en silla de ruedas y su estatura no se corresponde con la propia de un niño de su edad, pero sigue recibiendo tratamiento y el cuerpo médico que la supervisa espera que pueda tener una vida larga y feliz, algo impensable a los pocos meses de su nacimiento donde los presagios eran, como ya hemos citado, total y absolutamente negativos.
Esta peculiar tribu, de la no se tienen excesivas referencias, está compuesta por alrededor de 2.500 personas que viven en tres pequeñas aldeas situadas en un territorio llamado Dha-Hanu actualmente en disputa entre la India y Pakistán. Es el único valle fértil de Ladakh, región india perteneciente al estado de Jammu y Cachemira, delimitada al norte por las montañas Kunlun y al sur por la cadena de los Himalaya.
Una de sus singularidades es que son completamente diferentes al resto de los habitantes del valle, tanto físicamente como a nivel cultural, social y lingüístico. Son más altos y delgados (tanto hombres como mujeres), con grandes ojos más claros que las etnias colindantes, labios gruesos y nariz y cejas muy características. Debido a esta evidente diferencia física, se consideran superiores al resto de pueblos o etnias vecinas, motivo por el cual nunca se casan con miembros de otras comunidades. El aislamiento geográfico de la zona donde habitan ha contribuido de forma importante a que hayan preservado su etnicidad característica.
Son una tribu nómada (drokpa en tibetano tiene ese significado) y les gustan especialmente la música y la danza, las flores, las joyas y el vino de cebada. Entre sus tradiciones está la celebración de festivales, el más importante de ellos el de Bonano, a finales de verano, donde lucen sus características y llamativas vestimentas y tanto hombres como mujeres bailan durante tres noches. Los hombres visten pantalones de lana y por encima una túnica, mientras que las mujeres llevan vestidos también de lana y se adornan con conchas, abalorios y algunas joyas de plata. Ambos se cubren con capas de piel de cabra y utilizan sombreros muy sofisticados decorados con flores, conchas y monedas, tal y como puedes ver en las fotos.
Otro rasgo muy diferenciador de esta tribu consistía en que tradicionalmente practicaban el intercambio de esposas con una total y absoluta desinhibición, hasta que las administraciones civil y militar de la India reprimieron esta costumbre. Del mismo modo, la práctica del beso siempre ha sido considerada como necesaria para la unión de la tribu. Consecuencia de ello, uno de sus peculiares rituales (que actualmente practican en privado por la citada prohibición), consiste en besarse libremente con otros miembros de la tribu sin ningún tipo de consideración ni problema por parte de la pareja marital. Su principal fuente de ingresos proviene de sus huertos, en los que producen manzanas, uvas, albaricoques e incluso nueces. Su origen sigue siendo su principal misterio hoy en día. Inicialmente se les consideraba como un grupo de soldados de Alejandro Magno que se extraviaron en su camino de vuelta a Grecia tras derrotar al rey indio Poro en el año 326 antes de Cristo. Sin embargo, ante la falta de indicios contrastables, cada vez adquiere mayor credibilidad la teoría de que son los descendientes de los Dards, una tribu aria que se instaló en la India atravesando las montañas de Hindukush (actual Pakistán).
Os dejamos un breve vídeo donde puedes ver algunas de las peculiaridades explicadas sobre esta tribu.