lunes, 28 de diciembre de 2015

Aporofobia: miedo o rechazo a los pobres.


Etimología y definición

La aporofobia tiene su origen etimológico en el griego "aporos" que significa pobre y "fobia" que ya todos conocemos sobradamente significa miedo. Consiste en un sentimiento y actitud de rechazo al pobre, al sin medios, al desamparado. Este neologismo, que no está incluido en el Diccionario de la RAE, fue utilizado por primera vez por la filósofa Adela Cortina en algunas publicaciones de los años 90 para diferenciar esta actitud de la xenofobia (rechazo al extranjero) y del racismo (rechazo a grupos étnicos). La diferencia se establece en que a algunas sociedades no les importaría aceptar inmigrantes extranjeros y de otros grupos étnicos siempre y cuando cuenten con bienes o buenos  recursos económicos, en nuestro país por ejemplo son bien acogidos los árabes que se establecen en la Costa del Sol y otros puntos del Mediterráneo. Sin embargo, la realidad nos dice que la inmigración se produce desde países poco desarrollados económicamente hacia los que sí lo están, lo que supone que además de las diferencias culturales normales estos emigrantes sin recursos se ven asociados con actos criminales y problemas de seguridad. Es decir, estaríamos hablando de extranjeros de primera y segunda categoría lo que es un claro reflejo de discriminación.  El mejor ejemplo  de la misma  es el conocido como "visado oro o golden", creado para atraer a extranjeros de fuera de la UE, a los que se concede el permiso de residencia a cambio de que compren viviendas de 500.000 euros o más, o destinen dos millones de euros a adquirir deuda pública. De septiembre de 2013 a diciembre de 2014, 530 extranjeros –ricos– de Rusia, China, países árabes y EEUU, mayoritariamente, consiguieron este visado, sin necesidad tan siquiera de vivir en el país.
 Llegados a este punto, también hemos de establecer que no debemos confundir la aporofobia con la peniafobia, que es un miedo irracional a la pobreza, las personas que la padecen no pueden imaginar su vida en este tipo de condiciones por lo que evitan acercarse a barrios marginales y guetos.


Mendigo

Este sentimiento de rechazo ha ido creciendo paulatinamente hasta verse agravado a partir del 2007 con la devastadora crisis financiera que se ha sufrido a nivel mundial y de forma especial en algunos países como España.  Tal es así que la aporofobia ha pasado a ser considerada como uno de los delitos de odio que recoge el Ministerio del Interior  junto con el racismo, la homofobia o la xenofobia. Según este informe, los delitos de este tipo registrados en el año 2013 fueron un total de 4 mientras que en 2014 ascendieron a 11 lo que supondría un incremento de un 175%.


Fuente: Ministerio del Interior Gobierno de España


 Sin embargo, el principal problema suele ser la dificultad de contabilizar y encuadrar las agresiones que sufren las personas que viven en la calle con un componente discriminatorio. Además del informe de Interior, pocos son los registros a los que se puede acudir. «Tenemos datos más generales que pueden indicarnos algunas tendencias, pero hay pocos registros de aporofobia como delito de odio. El 51% de las personas sin hogar habrían sido agredidos, según las estadísticas del INE», asegura Luis Perea, director de Movilización de RAIS Fundación en entrevista concedida a ABC.
  A título de ejemplo,  y por la repercusión social que tuvo en su día en los distintos medios de comunicación, recordaremos el siguiente caso que es suficientemente ilustrativo. El 23 de agosto de 2009 cinco jóvenes propinaron una paliza a un mendigo  que dormía en un fotomatón de Moncloa ( le dejaron en coma). Los brutales golpes de sus agresores (acusados de ser neonazis) le causaron un traumatismo craneoencefálico que le dejó secuelas de por vida. En el juicio celebrado cuatro años después, el abogado de los jóvenes afirmó que los «mendigos no son personas humanas» sino «cánceres de la sociedad que deberían ser extirpados». Sencillamente desolador, por más que en su momento recibiese una amplia reprobación a nivel social en nuestro país. Porque si hay algo claro, al menos hoy en día, aunque se les intente asociar es que




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