jueves, 2 de marzo de 2017

Los andamaneses, un grupo de pigmeos en la India.

Andamaneses en sesión de cuerpos pintados

Son conocidos con este gentilicio los habitantes aborígenes de las islas Andamán y Nicobar, situadas en la parte suroriental de la Bahía de Bengala (India). Conforman un archipiélago de 572 islas, agrupadas en un arco con una longitud de más de 800 km y situadas a unos 1000 km de la cosa de la India.

 Según estudios antropológicos realizados, se ha concluido que las cuatro tribus supervivientes de las Andamán, Gran Andamaneses, Onge, Jarawa y Sentineleses (de los que ya hemos hablado en otra entrada del blog) son originarias de Africa. Tienen una peculiaridad que les caracteriza, son pigmeos, los únicos conocidos fuera del continente africano, caracterizados por tanto por una baja estatura, piel negra y pelo negro y muy rizado. Según un estudio realizado por el Centro de Biología Celular y Molecular de Hyderabad publicado en la revista BC Genomics, llegaron a estas islas hace unos 60.000 años, coincidiendo con el Ultimo Máximo Glacial, que no es ni más ni menos que la época de máxima extensión de las capas de hielo durante el último periodo glaciar. En un primer momento las islas permanecieron unidas a Birmania, pero al subir el nivel de las aguas con el deshielo quedaron con su actual configuración.
Dedicados a la caza y recolección de frutos, han vivido en el mayor de los aislamientos durante miles de años, siguen anclados en la edad de piedra, cazan cerdos salvajes, pescan peces con sus lanzas, los pájaros hablan con los espíritus y no saben contar hasta más de dos.  Creen en la existencia de un Ser Superior, al que llaman Puluga, pero no conocen culto alguno de Dios, como tampoco rezos, sacrificios ni ninguna acción de gracias.  Lo más parecido al culto que se ha podido encontrar entre sus costumbres es la privación de ciertos frutos en la estación de las lluvias o el "silencio sagrado" de los que vuelven a casa tras una caza afortunada. Puluga habita en el cielo, su voz es el trueno y el viento su aliento,el huracán significa cólera y con los rayos castiga a los que infringen sus mandamientos. Tiene esposa e hijos, cerca de él viven el Sol (femenino), la Luna (masculino) y sus hijos las estrellas. Cuando duerme es la estación seca y cuando llueve ha bajado a la tierra por alimento, es el creador del mundo y del primer hombre, llamado  Tamo. Para ellos, la cólera de Puluga estallará algún día y el diluvio sumergirá la tierra, aunque finalmente esta especie de Dios tuvo piedad de ellos pero decidió alejarse ante el incumplimiento de sus deberes y no se le ha vuelto a ver, siendo este detalle el que ha fomentado esa ausencia de culto (Juan B. Bergua en su impresionante obra Historia de las Religiones).



Islas Andaman

En el siglo XVIII entraron en contacto con la civilización, y por aquel entonces, se calcula que la población ascendía a unos 7.000 individuos, divididos en 4 grupos principales, que curiosamente tenían culturas distintas, dominios territoriales separados y lenguas ininteligibles entre sí.  Hasta  finales de ese siglo, su cultura, su lengua y genética permanecieron protegidas de influencias exteriores, ayudadas por su situación geográfica y por su elevada hostilidad hacia cualquier visitante que, aún por motivos accidentales, se acercaba a sus dominios. En el siglo XIX su población disminuyó ostensiblemente, aunque los que más afectados se vieron fueron los Granandamaneses, debido por un lado  a la  llegada de enfermedades del mundo occidental y por otro por la violencia y las guerras por el dominio de los territorios (colonización británica). A día de hoy sólo quedan unos 400-500 individuos,  y de los 4 grupos principales, sólo 2 mantienen una alta independencia y rechazan cualquier contacto con personas ajenas a su civilización, los Önge (menos de un centenar) y los Jarawa (en torno a doscientos), mientras que los granandamaneses que reunían una población de 5.000 de los primitivos 7.000 habitantes apenas llegan al medio centenar. Una población tan reducida hace que estén en serio peligro de extinción, existiendo un alto riesgo  de que sean "absorbidos" por la población nacional hindi.



Mapa de distribución linguística


Han sido catalogados como tribu registrada, que en la India (junto con las conocidas también como castas registradas), tienen reconocido por la constitución un estatus de reserva y territorios protegidos. Están emparentados con otros grupos del sudeste asiático a los que comúnmente se les conoce como "negritos" o "negritos oceánicos", como los semang de Malasia o los aeta de Filipinas. Uno de los aspectos más enigmáticos de estas etnias es cómo pudieron sobrevivir al terrible tsunami del año 2004, pero parece que claro que sus conocimientos e instinto natural desarrollado durante siglos les permitió de algún modo hacer frente a las consecuencias devastadores del fenómeno natural.



Grupo cazadores andamaneses pintados


El momento culminante a nivel histórico para los andamaneses se produjo en el año 2016, cuando según un estudio realizado por un grupo de paleontólogos  del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) publicado en la revista Nature Genetics se estableció que su genoma contiene ADN de un homínido extinto y desconocido. El estudio secuenció el genoma de 10 andamaneses y 60 indios. Otro aspecto relevante del mismo es que señala que la baja estatura de esta tribu se debe no sólamente a la herencia de sus antepasados africanos sino también consecuencia de la presión evolutiva, un mero proceso de selección natural y adaptación. Los autores del estudio han identificado una fracción del genoma en la población andamanesa que pertenecería a un genoma de homínido extinto, un 1,5% repartido en diferentes fragmentos y consideran que se podría tratar de un vestigio genético de una población de la China arcaica o de Homo erectus.  Según el análisis realizado, 9 de los 10 genomas andamaneses analizados presentan una mayor similitud  a la primera opción que a la segunda.
En el año 2003  el profesor de la Universidad de Barcelona  Ignasi Terradas i Saborit  realizó un estudio que fue  publicado en el 2004, y según el cual en una época de su historia, la civilización andamanesa desarrolló un calendario de mieles junto con una concepción matrilineal de la procreación. Esto produjo que las mujeres, desde la menarquia (primera menstruación) y hasta el primer parto, recibían el nombre de una miel unifloral. Una vez tenían su primer hijo, retornaban a su nombre original, lo que no hace sino resaltar la importancia de este producto natural en su sociedad. Finalmente y como última referencia, cuenta la historia que el primer viajero occidental que se adentró por las islas Andamán fue Marco Polo, que las denominó como  "el país de los cazadores de cabezas" ya que las tribus que las habitaban tenían, entre otras, la  afición de cortar la cabeza de sus enemigos. Sin embargo, esta referencia al "rey de los viajes" por excelencia, no tiene una constatación histórica que demuestre su presencia en estas islas, por lo que seguramente la referencia realizada fue en base a historias que llegaron a sus oídos relativas a la ferocidad de los pobladores de las mismas.





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